Me había prometido no escribir más sobre el tema más allá del hilo de twitter que publiqué justo al día siguiente de conocerse la noticia de que, tras dos días de concurso en el marco de Intersicop, no había un nuevo MMAPE (Mejor Maestro Artesano de Pastelería de España).

Y aquí va la cronología de por qué el MMAPE no ha ganado. Ha perdido la pastelería. Aunque, pensándolo mejor, la que de verdad ha ganado ha sido ella. Este maravilloso oficio con tantísimo talento dentro de nuestras fronteras debe replantearse la situación y ser capaz de hacer autocrítica sin necesidad de escurrir el bulto. 

Allá por 2015 ya publiqué algo sobre el tema cuando, sin anuncio previo, se retiró del programa de Intersicop el campeonato que nombraría a un nuevo MMAPE. Ya me preguntaba si estaba extinguida la figura del MMAPE. Incluso, íbamos más allá con darle un giro radical y mirar hacia un país que algo sabe de esto de pastelería: “Veamos como en Francia, por ejemplo, ese reconocimiento a la profesionalidad se otorga a cuantos pasteleros se lo merezcan por su nivel de calidad e innovación, dándoles el título de Meilleur Ouvrier de France MOF (Mejor Obrero de Francia), al igual que se concede este mismo título en otras profesiones artesanas.” Sabiendo que esto no era posible, por falta de arrestos o, más bien, porque implica una gestión donde los organismos oficiales debieran tomar parte, proponíamos lo siguiente: “¿Por qué no puede haber en un mismo año varios pasteleros que se lo merezcan? Seguramente este motivo ha propiciado la falta de interés de los pasteleros españoles en participar.” Sí, amigos, en 2015. Y escrito está.

Cuando tres años más tarde esta misma publicación, aprovecho para recordar con orgullo que es Premio Nacional de Gastronomía, publicó la noticia de que, al fin y a priori, se iba a celebrar de nuevo el MMAPE, me sorprendió que alguien hubiera escuchado y leído. ¡Podía haber más de un ganador! Indagando en el reglamento del concurso ya percibí cosas que chirriaban… Dos de los tres objetivos del concurso eran: promocionar la figura de maestro pastelero artesano; y potenciar la profesionalización del oficio. Bonito y alentador.

Pero, ojo, resulta que para esos objetivos bastaba con ser español (lógico) y ¡¡¡contar con dos años de experiencia profesional en el sector!!! Ya en su momento me pregunté si era posible que con tan poco recorrido alguien podía potenciar la profesionalización de algo y contribuir a su reconocimiento social. Pues se ve que sí. La Confederación Española de Empresarios Artesanos de Pastelería (CEEAP) así lo consideraba. Me costaba creerlo… Incluso, conozco a periodistas del dulce que, tras pasar más de 25 años de ejercicio profesional, pierden el norte cuando llega la hora de acentuar los pronombres. Sí, y esos también creen que son ejemplo de profesionalización del sector (el periodístico, en este caso). El reglamento acaba así: “(…) también puede ocurrir que ninguno lo consiga, quedando desierto (…) Las decisiones del Jurado serán inapelables.”

E inapelables fueron. Ninguno de los participantes (¿¿¿¿¿¿para ser MMAPE hay que concursar?????) logró el 80% de los puntos necesarios. Lamentable. Sí, pero no los particpantes. Lamentable que, según las premisas del concurso, eligieran los propios organizadores del concurso a estos candidatos. Dense una colleja por este motivo. Por favor, y que la oigamos desde PãstryRevolution.

Y es ahora cuando doy respuesta a la pregunta que acabo de lanzar. ¿Acaso Josep Maria Rodríguez o Jordi Bodas (los únicos campeones del mundo de pastelería españoles), Ricardo Vélez, Alejandro Montes o Julio Blanco, entre otros muchos, no pueden ser MMAPE porque no se presentan a un concurso de pastelería? Por Dios, sepan ustedes que, si no lo hacen, es porque posiblemente estarán muy ocupados abriendo las persianas de sus negocios y empleando a decenas de personas cada uno de ellos. Eso sí que es promocionar la figura de maestro pastelero artesano y potenciar la profesionalización del oficio. Pero aquí hemos decidido que para ser los ‘MOF españoles’ hay que concursan. ¿Se imaginan una mesa de 6 cocineros evaluando si un colega merece las tres estrellas Michelin? Yo… tampoco. 

Lamentablemente, de momento, la única respuesta oficial -las oficiosas siguen amparando lo maravilloso que es el MMAPE- es la que dio Carles Mampel (MMAPE desde 1999) a través de la cuenta de twitter de Valrhona. “No hay el nivel exigido (sic). La pastelería española se merece a un mejor representante.” Quizá no sea la mejor manera de anunciar la ausencia de vencedor, pero reconozcámosle que, al menos, él sí ha dado la cara y ha explicado algo.

Señores de las altas esferas. La pastelería española cuenta con unos profesionales excepcionales. Echando cuentas se me vienen a la cabeza 20 nombres de pasteleros que podrían lucir la bandera nacional en la chaquetilla sin necesidad de tener que participar en concursos que ni promocionan la figura de maestro pastelero artesano, ni potencian la profesionalización del oficio. España vive uno de sus mejores momentos en cuanto a talento. Piénsenlo. No se calienten y hagan un poco de autocrítca. Este oficio que tanto amamos se lo merece. Y ellos, también: los participantes de la última edición del MMAPE. Desde PãstryRevolution vamos a seguir trabajando en eso: en el talento.  

Carles Mampel, presidente del jurado, nos emplaza a esperar a 2021 para conocer al próximo MMAPE. El inmovilismo y el paso de los años. Ambos van de la mano.

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