25/07/12

Nuestro apóstol de la pastelería es Santiago Pérez; el patrón de La Confitería Española hoy celebra su onomástica. Desde aquí, queremos felicitar al fundador del Centro Saper de León en el día de su santo y dedicarle unas líneas de agradecimiento, a una gran persona y mejor profesional, que lleva toda la vida dedicado al oficio y volcado esta casa editorial: con su dirección técnica en la Revista, autoría de libros, clases magistrales de cursos, asesorías y una interminable lista de colaboraciones. Asimismo, aprovechar la felicitación para reproducir una carta que se escribió en La Confitería Española 865-866 (mayo-junio de 2010) y que resume la calidad humana de Santiago.
Carta de la directora. Claudia Bellido
Error por omisión
Suele pasar cuando uno se lanza a agradecer o a citar, por mucho que se recalquen las expresiones “entre otros” o “por ejemplo”, o se remarque con agobio: “espero no olvidarme de nadie”, mientras el despiste termina por jugar una mala pasada a los sentimientos en cuestión de prioridades o, peor, por omisión. Es como ganar un premio y dedicarlo a toda la familia menos a tus padres. Así me ocurrió el otro día, cosas del directo sin ánimo de justificar lo injustificable. Y es que me olvidé de nombrar a mi director técnico, Santiago Pérez (Centro Saper de León), entre los buenos propósitos anuales. Y a TANTA GENTE, a muchos más de la inmensa familia pastelera. Ojalá se pudiera llegar a todos y cada uno, con nombre y apellido. Pero, pero… vuelvo a lo imperdonable, Santiago es Santiago, y mucho Santiago para nosotros, con una vida más que vinculada a esta Casa centenaria y, en especial, a dos cabeceras: La Confitería Española y Molinería y Panadería. El maestro pastelero se ha volcado en la editorial desde los inicios de su trayectoria profesional, en una dedicación total y absoluta, siempre dispuesto a ayudar porque es así y le sale del alma. Desde León está presente en el día a día de nuestra jornada laboral en Barcelona, al otro lado del teléfono, implicado de forma exclusiva, sin horario ni distancias que valgan. Es la suya una experiencia docente inestimable, un magisterio que ha definido su línea de estrecha colaboración con nosotros. Lleva más de 50 años en Montagud y para mí es un honor trabajar con él; lo tengo de maestro, de guía (casi espiritual. Es broma, Santi, lo digo con todo el cariño del mundo), de referente, de asesor, de consultor, sobre todo de amigo y aliado en esto de la pastelería. Santiago es quien supervisa las fórmulas de los profesionales que publican en la Revista y a menudo comentamos las diversas propuestas, el nivel técnico de los colaboradores y contrastamos opiniones. Hemos hablado en infinidad de ocasiones, de lo divino y lo humano, pero por encima de todo del oficio; no puede negar que lo lleva en la sangre (mucho azúcar en esas venas, Santi) y con frecuencia le sale esa misma vena visceral que lo altera por momentos cuando observa un error garrafal. De esos que Don Santiago no perdona a sus alumnos. Y es que han pasado muchos miles de “cursillistas” -como dice él- por Centro Saper, por sus enseñanzas. Sea por el motivo que sea, es cierto, hay muchas escuelas, centros, aulas, cursos y cursillos, demos y jornadas, foros y congresos… pero Santiago Pérez marca en el aprendizaje y deja un sello imborrable en el profesional de la pastelería. Así lo confirman exalumnos, que jamás dejan de citar al gran maestro en su curriculum, aprendo la lección. Citas aparte, sobran palabras… Santiago tiene un corazón que no le cabe.

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