Por Fco. Javier Antoja Giralt. Miguel Angel Sahuquillo nos cuenta, en la edición 18 de PãstryRevolution, cómo aprendió el oficio de su abuelo y de su padre, siendo la tercera generación de panaderos y según cuenta, los dientes debieron salirle en el horno-panadería familiar, si bien perfeccionó sus técnicas en la Escuela de Panadería de Valencia. Con sus 43 años, ya lleva 25 ejerciendo con total ilusión y responsabilidad sus tareas de panadero, aprendidas desde niño.

Miguel-Angel-Sahuquillo[1]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Han sido muchas jornadas poniendo en práctica el oficio, pero también de permanente estudio y experimentación propios, hasta conseguir dominar el arte de las proporciones de ingredientes naturales, fermentaciones, temperaturas y tiempos de cocción, para obtener unos productos hechos “sin prisas”, como debe hacerse el buen pan.

Miguel Ángel es un hombre sencillo, afable, con grandes conocimientos y habilidades del ancestral oficio de panadero y un permanente investigador, para continuar aprendiendo en un mundo y una profesión dinámicos, en constante evolución.

Miguel Ángel transmite el total convencimiento de que es mucho mejor y más sano utilizar en nuestra alimentación nutritivos panes y bollería no industrial, hechos con harinas ecológicas, integrales y sin aditivos artificiales de ningún tipo.

Además de su especializado y muy cualificado trabajo en su tahona, es, además: asesor técnico en panificación para fábricas de harinas y de maquinaria para panaderías y participa, como maestro panadero, en demostraciones y cursos de elaboración de pan, bollería y pastelería, para otros panaderos profesionales de numerosos lugares de España.

Miguel Ángel Sahuquillo, con horno en Villamalea (Albacete), es uno de los mejores maestros panaderos de España. Así lo acredita su quinto puesto en el Campeonato Nacional de Panadería 2015, celebrado en Madrid, dentro de las actividades del Salón Internacional de Panadería, Confitería e Industrias Afines (INTERSICOP). Sahuquillo se distingue por presentar una idea renovada de la panadería, pero basada en la forma tradicional de elaborar el pan, seleccionando cuidadosamente las levaduras y harinas nobles,  utiliza  cereales con certificaciones ecológicas, evita los procesos rápidos y agresivos y usa menos aditivos. Además, se muestra muy crítico con la congelación del pan. Apuesta por un procedimiento ecológico que parte de la fermentación de las masas madre. En su panadería de Villamalea, el panadero dispone de una masa madre de 12 años, con la que prepara elaboraciones de gran calidad; tras 24 horas de fermentación, las masas se  cuecen al día siguiente y el tercer día están listas para vender al público. El uso de aditivos agilizaría el proceso, pero Miguel Ángel Sahuquillo prefiere lo natural y ecológico.

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