Hace tiempo que ando con la idea de hacer un comentario sobre la venta de pan durante las 24 horas del día y hoy, por fin, me decido. Quizás no lo he hecho antes por miedo a los comentarios negativos que pueda levantar mi opinión, pero como el pensamiento es libre, ahí va.

Para empezar, me gustaría recordar, aquellos tiempos en el que los domingos y fiestas de guardar teníamos que comer pan del día anterior. Era el ‘pan doble’ que anunciaban en las panaderías los sábados y vísperas de festivos, recordándonos que la paella del domingo tenía que acompañarse con un pan algo durillo. Se me ocurre ahora que, quizás por ello, los domingos se comía arroz para no precisar tanto la presencia del pan. Ahora, la paella, está en los menús del jueves. Todo cambia. Llegó la rebelión, en contra de las normas gremiales, y algunos empezaron a abrir los domingos. Eran los tiempos de las nuevas ‘boutiques de pan’ que tanta expectación crearon. Hubo tensiones dentro de los gremios de panadería, deserciones, creación de nuevas asociaciones en defensa del cierre, denuncias, expedientes, recursos…

Hoy en día, como es lógico, la mayoría de panaderías abren todos los días del año, con excepciones por descanso familiar o del personal, claro. Y empieza a verse un nuevo tipo de apertura: las 24 horas, todos los días del año.

Son pocas, que sepamos. Una en Madrid, cinco o seis en Barcelona, otra en Valencia… Quienes no se conforman con un pan congelado de gasolinera o de la tienda de comestibles del chino, tiene ahora la oportunidad de disfrutar de un pan artesano recién horneado a cualquier hora. En las grandes ciudades, las de horarios interminables y ‘after hours’, o de las familias que madrugan para salir de viaje, es de agradecer disponer de esta posibilidad.

Sinceramente creo que los horarios y días de apertura de los comercios debería quedar siempre a la voluntad del empresario. ¿Y si yo tengo una mercería y la quiero abrir de 12 de la noche a 8 de la mañana por si alguien necesita un botón para la chaqueta durante la madrugada? Es mi decisión, acertada o equivocada, seguramente ruinosa, pero es mi libertad el poder decidirlo. Igualmente, en la panadería u otros comercios.

Bueno, les dejo, porque escribiendo estas líneas se me ha hecho de madrugada y, antes de acostarme, me apetece un bocata con pan recién hecho. Me voy a la panadería 24 horas que tengo, afortunadamente, cerca de casa. Buenas noches.

Fuente de la imagen de cabecera: PãstryRevolution. Fuente de la imagen: Tienda 24 horas de la cadena Macxipan en la calle Travesera de Gracia en Barcelona.

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