BCN gana en 6 años 352 hornos con degustación.

Los restauradores piden inspecciones en 200 locales de grandes cadenas.

La falta de control afecta también a la venta de pan en negocios sin permiso.

Traducida en cifras oficiales, la tendencia más visible a primera vista en el comercio alimentario de Barcelona en los últimos años son las tiendas que incluyen zona de degustación. Esto ha supuesto 352 aperturas de panaderías con este complemento desde el 2014. Sin contar con otros muchos establecimientos, como charcuterías o jamonerías, que también ofrecen mesas para probar sus productos. El problema es que la falta de controles en la actividad ha derivado en importantes incumplimientos de la normativa. El Gremio de Restauración ha pedido, el pasado 25 de noviembre, al ayuntamiento que inspeccionen unos 200 locales pertenecientes a grandes cadenas. 

Esta patronal investigó 50 casos (con licencia de panadería con degustación), donde halló todo tipo de presuntos incumplimientos en cuanto a los productos ofertados (derivados no del pan, y alcohol), como a un exceso de mesas y sillas. El Periódico de Cataluña ha comprobado esta versión en distintos barrios.

El director del gremio, Roger Pallarols, los calificó ayer en un comunicado como «bares encubiertos», ya que funcionan como «locales de pública concurrencia sin serlo y sin cumplir con sus exigencias». «Hay que poner orden», reclama al consistorio, poniendo en el punto de mira a unos 200 establecimientos (la mayoría de las mismas cadenas). 

Modelo de éxito

El concepto de degustación se regula desde el 2011 con una ordenanza, ya que este fenómeno surgió en el caso de las panaderías para resultar más competitivas. Jaume Bertran, presidente del Gremi de Flequers, recuerda que esta tendencia cuajó porque suele resultar más atractiva para la clientela femenina o con niños, por ejemplo, que un bar tradicional. Y aunque muchos hornos ejercen esta opción siguiendo las reglas del juego, en los últimos años han irrumpido grandes establecimientos que se exceden de lo permitido. En paralelo, enfatizan los panaderos, ha aflorado mucho intrusismo con negocios que despachan pan como actividad destacada sin contar con licencia para ello.

Según datos aportados por el ayuntamiento, desde el 2014 se han dado 352 licencias de este tipo, un tercio de ellas (112) en el Eixample, seguidas por 66 en Sant Martí. En Ciutat Vella apenas han abierto por los planes de usos que las limitaron hace años. El 2017 fue el año de más aperturas, con 75 autorizadas en toda la ciudad.

Fuente del texto: Patricia Castán para El Periódico de Catalunya. Fuente de la imagen de cabecera: El Molí Pan y Café.

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