«Sería imposible chegar a facer 140 anos se non fora pola paixón polo que facemos», dice Pilar García, la dueña de la panadería Pallares de Sarria (Lugo), que celebra estos días nada más y nada menos que 140 años de existencia. «Decidimos que había que celebrar os 140 porque eses xa os temos aquí e, de aquí a dez anos, non se sabe o que pasará», bromea Javier Fernández, el copropietario de la panadería.

El bisabuelo de Pilar fundó la Pallares en 1876 en la calle Calvo Sotelo de Sarria, cerca del cruce de la Ciguñeira, y su abuela la trasladó después al cruce de la Matías López con Formigueiros, donde siguen desde entonces.

Calculan que deben de ser uno de los negocios más antiguos del pueblo y, desde luego, el más conocido. Y es que, además de por su pan y sus empanadas. Local de trabajo a vista del público. Los clientes pueden ver a través de un cristal el proceso de elaboración del pan, algo característico de la empresa desde sus inicios.

Esta panadería es también muy reconocida por sus pintorescos escaparates y por su Museo do Pan, que abrió hace un par de años y que es totalmente gratuito.

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Un museo para los sarrianos

Antía, la hija del matrimonio y el futuro de la empresa familiar, es la precursora y guía particular de este museo, en el que se recogen cientos de objetos del siglo pasado: desde rizadores para el pelo hasta periódicos antiguos pasando por los primeros bañadores que se vendieron en la provincia o viejas latas de chocolates.

Hablan de que reciben al año alrededor de mil personas, a mayores de todas las excursiones que organizan allí los colegios por lo que, evidentemente, esta iniciativa requiere bastante tiempo… y también dinero: «Penso que máis ou menos o 5% do que temos son cesións dos veciños; o resto, fómolo comprando nós», cuenta Javier, orgulloso. Pese al gasto que supone, la visita es totalmente gratuita y ni se plantean que esto cambie en algún momento.

Cuidar la memoria histórica

Y es que el objetivo de la familia con esta exposición no es obtener beneficio económico, sino ayudar a mantener la memoria histórica: «

Hai xente da que nos visita que xa non se acorda de como funcionan moitas das cousas que temos expostas, e iso non pode ser, estas cousas non se poden perder», explican. Y señalan además que con esto tratan de contribuir a ampliar la oferta turística en Sarria: «

Hai quen di que en Sarria non hai nada e que non se fai nada, e nós decidimos que, en vez de queixarnos, iamos aportar algo», defiende Pilar.

Y por si esto fuera poco, organizan también talleres para los colegios, en donde los niños pueden elaborar su propio pan, hornearlo y, claro, comérselo. Este trabajo de campo, admiten, a los más pequeños les hace mucha más ilusión que visitar el museo.

Verbena con amigos

Siempre tratando de romper con la monotonía, los de Pallares festejaron estos 140 años de duro trabajo con el resto del pueblo, el sábado 30 de julio, desde las 21:00 horas, en la explanada que hay detrás de la panadería, se celebró una verbena con comida, música, y hasta un photocall con el burro Pastor. Un burro famoso. La puerta de la panadería está flanqueada por Pastor, un gran burro de juguete famoso en todo el pueblo. Todo un festejo.

 

Texto y foto: María Melles. La Voz de Galicia.

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