Por Fco. Javier Antoja. El orgullo de ser panadero, español y valenciano, Enrique Martínez Mortes (1915-2006) fue Maestro Mayor del Gremio de Horneros de Valencia, después fue presidente de la Federación Provincial y vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones de Panadería para terminar en la Presidencia de CEOPAN (desde 1976 hasta su dimisión en 1996). Con él, por primera vez, un español accedió a la Presidencia de la Unión Internacional de Panadería (UIB) (1988-1990). Durante su mandato, se organizó el 32 Congreso de la UIB. Los días, 24 y 25 de octubre de 1988, Valencia fue la capital mundial de la panadería. «Lo mío es conciliar, demostrar que sin estridencias y autoritarismos se pueden hacer las cosas. Me gusta ser líder. Y no es líder todo aquel que manda, que está porque tiene que estar. Así no concibo el poder. Entiendo que debes tener el afecto de la gente». (Enrique Martínez Mortes en declaraciones a “El empresario”, septiembre 1990).

ENRIQUE

Foto: Molinería y Panadería, Montagud Editores

El aroma a cebolla debió impregnar su infancia, ya que su padre cultivaba extensivamente esta hortaliza liliácea de tan larga tradición gastronómica. Pero estaba claro que Enrique no había sido llamado a la dedicación agraria, pese a que cuando contaba con catorce años de edad, aprobado el bachiller elemental, pensaba estudiar peritaje agrícola. Sin embargo, su familia no parecía estar por la labor, sino que le aconsejaron la elección de un oficio. Fue entonces cuando, mirando a su alrededor, observó que en Paterna, su pueblo natal, los panaderos vivían francamente bien y, sin pensarlo demasiado, entró de aprendiz en el horno de unos amigos de sus padres. Este fue el comienzo profesional del que llegaría a ser presidente mundial de la panadería. En cuatro años pasó de aprendiz a oficial y se estableció como panadero en el barrio valenciano del Carmen. Ahí comenzó a darse cuenta de que la profesión era más dura de lo que en principio había imaginado. Sin embargo, pronto tuvo que cambiar la panadería por la Guerra civil –teniente de la última promoción de la Escuela Popular de Guerra, sita en Valencia- y, al término de la contienda, soldado raso en Barcelona. Concluido el servicio militar, se hace camionero y, tras varios meses deambulando por las carreteras de España, un accidente le devuelve a su tierra y a la panadería, la cual terminó siendo su definitivo oficio. Con las ideas cada vez más claras, se compró el que sería su primer horno. Le costó 420.000 pesetas.

Sin embargo, gran parte de su vida profesional estuvo dedicada a las actividades directivas del sector, pero siempre tuvo tiempo de ejercer como panadero, su gran vocación, en el horno cuyo timón compartió durante tantos años con una de sus hijas, su yerno y Vicenta Ibáñez, su inseparable esposa desde 1945.

En el otoño de 1988 se celebra un Congreso de la UIB en Valencia (España), en el que resulta elegido Presidente el español Enrique Martínez Mortes. Bajo su Presidencia tienen lugar tres hechos muy importantes para la historia de la Unión Internacional: En primer lugar, en la reunión de Dusseldorf, en Abril de 1989, se acuerda la redacción de la Carta Magna, a propuesta del anterior Presidente, el italiano Marinoni, celebrándose una reunión monográfica a este fin en Abril de 1990 en Milán. Por otra parte, en la Junta Directiva de Lucerna, en Octubre de 1989, los Presidentes Biner (Suiza) y Nadler (USA) proponen la creación del Certificado Profesional Internacional, que ha sido desde entonces una herramienta enormemente útil para que no haya fronteras nacionales para los trabajadores de los países que lo están utilizando. En tercer lugar, tras llegar a un acuerdo con la Confederación Francesa, el Presidente Martínez Mortes propone en Utrecht, en Febrero de 1990, que se elija a un Secretario General, el alemán Gerd Lübbering y se traslade la Secretaría de la UIB de París a Bad Honef (Alemania) lugar de trabajo habitual del nuevo Secretario General. Esta última decisión ha sido enormemente importante en lo que respecta al funcionamiento operativo de la Unión. Posteriormente la gerencia de la UIB fue trasladada a Madrid y ocupada por José María Fernández del Vallado.

Enrique Martínez Mortes falleció el 2 de abril de 2006, recibiendo el cariño y homenaje de la panadería valenciana, española e internacional, que él había siempre defendido con firmeza y honestidad.

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