El pan es un alimento, qué siendo la base de la alimentación, a lo largo de los tiempos y pese a tener una gran trascendencia en la cultura, gastronomía o nutrición es objeto de algunos interrogantes.  Dos de ellas son: ¿Existen diferencias nutritivas entre el pan blanco y el pan integral? ¿Y con qué acompañarlo para que sea un excelente alimento? Con miel, sin duda.

El pan blanco, por su elaboración con harinas refinadas a las que se les ha eliminado una gran parte del salvado (cascara del grano del cereal) tiene una muy elevada presencia de almidón (hidrato de carbono) y escasa presencia de fibra, vitaminas y sales minerales que han quedado en la parte del grano no utilizada. Su valor es pues fundamentalmente energético, es decir, calorías procedentes de los hidratos de carbono y cantidades menos significativas de los restantes nutrientes.

El pan integral (pan moreno), por el contario, está elaborado a partir de harinas de distinto nivel de extracción (cuanto menos refinada la harina, más nutrientes conserva) y, en consecuencia, contiene un mayor valor nutritivo en su conjunto. Es rico pues en fibra, sales minerales, vitaminas del complejo B y proteínas vegetales, así como cantidades poco significativas de grasa vegetal.

Consumir a lo largo del día pan blanco alternando con pan integral es un buen habito. Un desayuno que incluya una tostada de pan integral con miel es excelente. Y, citando a la miel, recordar que es importante comprobar que sea de calidad y, a ser posible, de productores locales o, al menos, española. La actual legislación hace que el etiquetado de la miel sea engañosa, lo que permite las mezclas con mieles importadas, en mayoría de China, de mala calidad o adulteradas.

Si se abusa en la dieta de cereales integrales se obtiene un exceso de fibra que puede impedir la absorción de hierro y decalcio debido a la formación de fitatos y oxalatos compuestos que interfieren en su absorción.

Recordaremos que las necesidades de fibra de una persona se sitúan entre el 25-30 gramos diarios y que las dietas occidentales, debido a la gran presencia de alimentos refinados y al bajo consumo de productos de origen vegetal, suelen presentar carencias en esta sustancia tan importante para la regulación del intestino.

Una vez más, la dieta equilibrada está basada en la variedad y en la moderación.

Fuente del texto: Related posts. Fuente de la imagen de cabecera: RTVE.es.

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