El sábado por la noche, tres personas a bordo de una furgoneta blanca atropellaron a los turistas que caminaban por el puente de Londres. En un punto del recorrido se bajaron del vehículo y comenzaron a apuñalar a varios transeúntes en una zona aledaña, la del Borough Market. El saldo de este atentado: siete muertos y 48 heridos. Se trata del tercer ataque terrorista que ocurre en Reino Unido en menos de tres meses.

Mientras los tres terroristas atropellaban y apuñalaban a los turistas en Londres, varios héroes anónimos aparecían en el camino para ayudar a las víctimas y resguardar a quienes huían de los ataques. Entre ellos, un panadero rumano de nombre Florin Mirariu. La televisora pública británica relata que después de ayudar a una veintena de personas que huían y refugiarlas en la panadería Bread Ahead, Morariu tomó dos cajas y se enfrentó a golpes con uno de los asesinos. «Le arrojé una de las cajas a un atacante, sabiendo que la iba a evadir. Y mientras lo hacía me le acerqué y lo golpeé en la cabeza con otra caja», dijo a la BBC. En medio de la pelea un policía le pidió que retrocediera y así lo hizo y, entonces, le arrojaron una granada al atacante.

Al mismo tiempo que los atacantes del puente de Londres iban dejando heridos y muertos a su paso este sábado, distintos héroes anónimos aparecían para ayudar a las víctimas y para alertar a los transeúntes que aún no se enteraban de lo que sucedía. Fueron taxistas, que montaban a la gente en sus autos para sacarlas del lugar; un español, desaparecido; enfermeros que atendían a los heridos; un panadero que arremetió contra los atacantes golpeándolos con cajas; policías fuera de servicio.

Una de estas historias es la de Ignacio Echeverría Miralles de Imperial, un español de 39 años residente de Londres, que regresaba de patinar con unos amigos y se encontró frente a frente con los atacantes. «Ignacio estaba el sábado (3/05/17) en London Bridge cuando los atentados», narra su hermano Joaquín Echeverría en la red social Facebook. «Se enzarzó en la pelea –lo vieron sus amigos–. Cayó al suelo. Es el último momento en que fue visto».

Uno de los amigos que iba con él, quien se identificó como Guillermo en una entrevista para un programa de la cadena española Antena 3, contó que el joven golpeó con su patín a uno de los atacantes para defender a una mujer que era apuñalada y resultó herido.

«Golpeó al agresor con un monopatín mientras otros dos le agredían por detrás y se quedó tendido en el suelo», relató la familia al diario El País. Ahora, las autoridades españolas trabajan activamente con la hermana del joven, que vive en Londres, para hallarlo. Inexplicablemente han transcurrido ya días desde el atentado y la policía británica aún no ha facilitado datos de las víctimas ni ha localizado al joven español desaparecido.

Igual que Echeverría, un policía, que estaba de descanso, resultó apuñalado al tratar de detener a uno de los atacantes. El agente, también jugador amateur de rugby, quiso aplicar una llave al terrorista y fue atacado. Se encuentra hospitalizado y en condición crítica según la BBC.

Otro funcionario de la Policía Británica de Transporte (PBT) se los enfrentó solo con un bastón y fue herido, aunque se encuentra estable, reporta la BBC.

 

Bread Ahead, la panadería que sirvió de refugio

Los gritos y carreras en la calle indicaban que algo no iba bien y el maestro panadero Florin Morariu se asomó por la ventana de la panadería Bread Ahead, en el Borough Market. Lo que observó fue la escena dantesca del último atentado terrorista que ha sufrido Londres, con siete víctimas mortales y 48 heridos, de los cuáles 21 continúan graves. Aquella noche, los civiles corrían ensangrentados y desorientados frente a la panadería, que se convirtió en el refugio de 20 personas.

«Estábamos mirando por la ventana porque vimos que todo el mundo corría asustado, era un caos; gritaban, se caían, hombres, mujeres, que se desmayaban, así que salimos a ver qué pasaba», declaró este héroe panadero a Associated Press.

Cuando salió, Morariu se encontró cara a cara con los terroristas que acuchillaban indiscriminadamente a los viandantes. Durante unos segundos quedó paralizado. Acto seguido cogió unas cajas, lanzó la primera al atacante y la segunda la partió en la cabeza de uno de los atacantes, mientras indicaba a 20 personas que se escondieran en su panadería y bajaba las persianas. Las imágenes recogidas por el diario Telegraph muestran al chef minutos después del ataque, corriendo por las calles de los alrededores, describiendo lo que ve, «¡Están armados, han matado a gente en la calle!», y pidiendo un arma para poder defender a los civiles que había escondido entre baguetes y donuts. En total, 20 personas salvaron la vida gracias al gesto de este artesano del pan, que ha sido reconocido en las redes sociales como un héroe.

 

Fuentes: Directo al Paladar y Univisión. Fotos: La Vanguardia y web Bread Ahead.

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