Por Anna Tusell. En pocos años, cinco concretamente, Josep Maria Rodríguez se ha posicionado como uno de los referentes de la pastelería de este país. Pese a su juventud, es admirado por los profesionales del sector, que ven en él a la gran figura que es. Aunque su andadura en pastelería comienza mucho antes, el salto a la fama lo dio cuando, en 2011, formó parte del equipo que llevó a España por primera vez en la historia al primer puesto de la Copa del Mundo de Pastelería.

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Con pasión por la gastronomía desde niño, Josep Maria se crió en una familia amante de la cocina y encontró su debilidad en la pastelería. Teniéndolo muy claro, cursó sus estudios en la escuela Hofmann de Barcelona, donde adquirió la base de sus conocimientos. Tras esta etapa, las prácticas y las primeras experiencias laborales en obradores como el Foix de Sarrià o el Relais Desserts Pastelería Totel (Paco Torreblanca), y algunos de los mejores restaurantes de España como Zuberoa, entonces con 2 estrellas Michelin, y Miramar, de Paco Pérez (2 estrellas Michelin). Estos le abrieron el camino y encendieron su curiosidad para salir de España y pasar algunos meses en Francia, desarrollando sus habilidades. Dividió su estancia en el país galo entre una temporada en el restaurante Ze Kitchen Galerie y la pastelería Fauchon, una de las grandes casas francesas, ambos en París.

A su vuelta, aterriza en el obrador Dolç, de Yann Duytsche, reconocido como uno de los grandes pasteleros de España. Es durante esta etapa cuando surge la oportunidad para presentarse a la Copa del Mundo, en 2011.  El equipo, formado por Jordi Bordas, Julien Álvarez y el propio Rodríguez, consigue lo nunca antes logrado: un oro para la pastelería del país. Josep Maria insiste, al hablar del tema, que ganar el campeonato no fue nunca el objetivo final. Fue una etapa, un entrenamiento y, por supuesto, un logro más, que le ha ayudado en su carrera a la hora de darse a conocer.

Con ayuda de su familia, al año siguiente abre La Pastisseria, situada en la calle Aragón de Barcelona, cumpliendo así otro de sus sueños. En este momento es cuando comienza a dar rienda suelta a su estilo personal, adquirido tras años de experiencia. Posteriormente, inaugura el segundo establecimiento en la Vía Augusta de la Ciudad Condal, bajo el mismo nombre. El colorido y las líneas suaves destacan en todas sus creaciones, muchas de las cuales están reflejadas en el libro “Sweetology”, de Montagud Editores. Este libro camina ya por su segunda edición, reflejo de la admiración que Josep Maria provoca en compañeros de profesión y seguidores de su trabajo. El esmero y el cuidado que ponen el pastelero y su equipo día a día resultan en unas elaboraciones que conquistan a quien visita La Pastisseria. “Mi deseo es que los pasteles expuestos en mis vitrinas se deseen por la vista y sus sabores se gocen en el paladar. Busco en su composición, estructura y texturas un contraste no excesivo, sino armonioso”.

Lee el perfil completo del campeón del mundo de pastelería 2011 en el último número de PãstryRevolution, y hazte con sus recetas más frescas, frutales y veraniegas, además de la tarta especial en motivo del cuarto aniversario de La Pastisseria.

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