Una de las primeras motivaciones que mueven a los viajeros a visitar Euskadi es la gastronomía. En un territorio no muy extenso (7.234 kilómetros cuadrados) existe una concentración de recursos, de cultura y de saber hacer que sitúan este destino en un lugar privilegiado del mapa del turismo enogastronómico. Euskadi es sinónimo de buen comer y la gastronomía es una de sus señas de identidad, reflejada en la calidad de sus materias primas. Reconocida gastronómicamente por encima de cualquier otro recurso, Euskadi ha decidido apostar por un sector sobre el que erige uno de los pilares de su oferta turística y de su posicionamiento. El mundo de la gastronomía y el del vino, sobre el que Euskadi ya goza de reconocido prestigio, divulgan también la cultura del territorio, siendo una de sus principales señas de identidad.

Sobre esta base, el departamento de Industria, Innovación, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco elaboró durante el ejercicio de 2010 el “Plan de Impulso del Turismo Enogastronómico” en Euskadi, donde quedaron definidos la visión, objetivos estratégicos y principales líneas de actuación para asentar el liderazgo del destino en esta materia. Un Plan que se creó con el objetivo de convertir a Euskadi en un referente enogastronómico a nivel mundial, ampliando el concepto de turismo desde la buena mesa hacia la auténtica cultura gastronómica vasca, vinculada al territorio productor y sus paisajes, sus fiestas y eventos gastronómicos, sus gentes, las industrias productoras, compras en origen y los espacios de degustación.

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Para potenciar todos los productos y destinos turísticos gastronómicos de Euskadi y fomentar el desarrollo de actividades y experiencias innovadoras en torno a esta materia, así como para atraer mayores flujos turísticos motivados por la gastronomía y proporcionar un complemento gastronómico de calidad a los públicos que eligen el destino por otras motivaciones, el Plan contempla la creación de un Club de Producto Turístico Gastronómico de Euskadi que define la arquitectura del modelo de planificación, gestión y promoción de este tipo de turismo en todo el territorio. Ese Club de Producto tiene un nombre: ‘Euskadi Gastronomika’.  Es la marca del Club de Producto Turístico Gastronómico de Euskadi, una red integrada por las tres capitales y las comarcas vascas, que a su vez implican en sus destinos la participación voluntaria de empresas y servicios relacionados con la enogastronomía, creada con el fin de construir un producto turístico a partir de la identidad y calidad gastronómica del territorio. Todo ello, con el objetivo de asentar el liderazgo de Euskadi en materia enogastronómica, atraer un mayor número de visitantes motivados por la gastronomía, optimizando todos los aspectos de la gestión turística.

El carácter innovador de ‘Euskadi Gastronomika’ también se refleja en la apertura a todo el tejido privado relacionado con el ámbito turístico y culinario de los tres Territorios Históricos. De esta forma, en el Club de Producto participan los sectores primario, secundario y terciario, ya que no se trata de una iniciativa diseñada únicamente para los grandes chefs o restauradores, sino que da cabida a todo tipo de agentes, desde grandes empresas hasta aquellas de menor tamaño, como pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, queserías artesanas, bodegas o agroturismos, entre otros.

Asimismo, el proyecto se construye desde una filosofía de cooperación entre todos los agentes públicos y privados adheridos al mismo. ‘Euskadi Gastronomika’ promueve acciones conjuntas de dinamización que permiten potenciar el turismo gastronómico, impulsando el trabajo en red y sinérgico.

PAIS.VASCO

Todo este trabajo se realiza a favor de un producto turístico y gastronómico de calidad, que atraiga nuevos flujos de visitantes y fidelice a los experimentados.

Uno de los principales y más atractivos polos de interés radica en Vitoria-Gasteiz, capital de Álava y de Euskadi.

De incalculable valor por su ubicación en el camino más corto entre la meseta castellana y el norte de Europa ha sido paso obligado de feriantes y viajeros que desde el S. XIII celebraban grandes mercados en el lugar; así nació Vitoria-Gasteiz, la que hace apenas un año fuera Capital Verde Europea. Una ciudad convertida en un modelo de calidad de vida, donde la hospitalidad de sus gentes hace que el viajero se detenga a conocer la armonía entre el más moderno urbanismo, el legado patrimonial y cultural más amplio y el medio ambiente. Donde la gastronomía más sofisticada se combina con las artes culinarias vascas más tradicionales, todo ello regado con los mejores caldos de Rioja Alavesa y txakolis.

La ubicación geográfica de Vitoria es privilegiada ya que es la salida natural del norte hacia el Mediterráneo, y paso obligado en los viajes del norte al sur de la Península.

Su posición estratégica de Vitoria-Gasteiz, sus excelentes comunicaciones y la cercanía con otras capitales, la convierten en un magnífico destino, y en el punto de partida idóneo para conocer el resto del territorio.

Vitoria abre una puerta a siglos de historia: las estrechas calles de su centro histórico, declarado Conjunto Monumental, contienen restos de murallas de los S. XII y XIII y nos adentran en un mundo mágico donde podemos descubrir enclaves medievales, armónicos lugares con encanto, palacios renacentistas, casas solariegas, singulares museos, centros culturales o el destacado proyecto de rehabilitación de la catedral Santa María, que ha sabido inspirar a grandes escritores como Kent Follet o Paulo Coelho.

A lo largo de todo el año, Vitoria-Gasteiz se llena de ambiente debido a grandes citas que son reclamo para todos los públicos y que dan cuenta de la intensa actividad que alberga la ciudad. Uno de los eventos más inminentes es el Bicentenario de la Batalla de Vitoria (del 21 al 23 de junio), que engloba diversas celebraciones relacionadas con la música, el teatro, la gastronomía o el arte.  Entre éstas, cabe destacar las degustaciones gastronómicas ‘Cocina de batalla’, las ‘Delicias del General Álava’ e incluso el menú de Bicentenario que se sirve en el parador de Argómaniz. En todos los casos, rememoran el contexto culinario de la batalla de 1813 a partir de platos documentados en facturas y cartas de hotel del propio General Álava. El menú en cuestión consta de espárragos verdes y blancos con salsa holandesa, tortilla a las finas hierbas, sorbete de manzana verde, perdiz escabechada y fresas al natural con vino tinto dulce. El histórico cocinero del parador, Iñaki Sardina, es quien se ha servido de toda la documentación que ha llegado a sus manos para elaborar la lista de platos que conforman el menú, del que destaca su sencillez y ligereza.

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