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Probablemente las pastelerías parisinas o toquiotas sean las más vanguardistas del mundo en cuanto a decoración, diseño e interiorismo, pero en España también se apuesta por la innovación y por propiciar cambios en la forma de los establecimientos del sector que los hagan cada vez más atractivos y sugerentes para el consumidor.  Empresas como Inoydesa han sido clave en esa evolución.  Del mero expositor y la venta directa se ha pasado con los años a locales con salón degustación y vitrinas gracias a las cuales el producto entra también por los ojos.

 

 

La renovación estética de la pastelería artesana es desde 1977 el motor de crecimiento de Inoydesa, fundada por Ramon Bañó junto a un grupo de industriales que ya entonces supieron ver la oportunidad de desarrollo del sector pastelero. “Los inicios no fueron fáciles porque en aquellos años hubo crisis profundas que dificultaban en exceso la firma de operaciones. Pero aún así, logramos consolidarnos debido a nuestro trabajo con seriedad, ilusión y constancia”, relata el propio Bañó.

Inoydesa ha conseguido en parte situar a la pastelería española entre las más punteras de Europa, sobre todo en cuanto a diseño. “Hoy muchas empresas extranjeras vienen a copiar lo que hacemos aquí. En especial en este sector, en el que despuntan nuevas generaciones de talentos emergentes y reconocidos a nivel mundial”.

Bañó confirma que las tendencias estéticas en pastelería han cambiado enormemente con el tiempo. “Hoy el público consumidor se ha vuelto más selecto y prefiere ver menos cantidad y más selección. Por ello es fundamental la exposición del género en sus lugares estratégicos, para forzar su visión desde todos los ángulos del establecimiento y una distribución racional y atractiva de todos los elementos expuestos”.

La empresa de la que Bañó también es gerente adapta cada negocio a la necesidad y la estética del momento e incluso se anticipa con acierto a lo que traerá el futuro. “No creo que los establecimientos más modernizados de ahora difieran mucho de los que se erigirán en el futuro. Podrán ser un poco más vanguardistas en cuanto al diseño actual, pero tampoco se puede adivinar lo que se hará dentro de 20 años porque no sólo influye el diseño sino también, y mucho, la ciudad, el barrio o la comunidad en la que se instale el negocio”, argumenta Bañó, para quien las vitrinas del futuro seguirán una línea más depurada y permitirán la “máxima visibilidad del producto”.

La funcionalidad en los establecimientos de pastelería también juega un papel importante por el mero hecho de que “al final, de lo que se trata es de vender; no nos olvidemos”, subraya Bañó. De hecho, el fundador de Inoydesa cree más “en la funcionalidad que en el lujo, puesto que hoy día no es necesario gastar más de lo justo y necesario, y mientras la funcionalidad puede ser tan o más elegante que el lujo, al menos evita la ostentación, un factor que a veces puede asustar al cliente”.

Los retos más inminentes de Inoydesa pasan por seguir trabajando en la misma línea de cercanía y asesoramiento directo que la caracterizan, así como poniendo en valor y “dar un servicio a la altura del fantástico conjunto de profesionales pasteleros que posee el país”.

Información: www.inoydesa.com  934.544.700

 

 

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