FOTO.MIQUEL.GUARRO.

“Adicto” como es al chocolate, era uno de los claros aspirantes a conquistar el título de Mejor Maestro Chocolatero 2013. El pastelero Miquel Guarro ha conseguido el propósito para el que venía preparándose desde el pasado verano. Pero no sólo eso. Ha logrado también emprender un nuevo camino profesional. El próximo 2 de noviembre abandonará la cocina dulce del restaurante Dos Cielos (Barcelona) para volcarse de lleno en otro proyecto que, sin apartarse del sector, le permitirá desarrollar nuevas vías de creatividad. Su ilusión por ese nuevo rumbo es tal que ya ha renunciado a participar en el próximo Mundial de Pastelería ­–ganar el Santapau proporciona el acceso directo a la competición-.

Muchos pasteleros sueñan con llegar un día a participar en el Mundial de Lyon pero en tu caso, en cambio, ese no era el objetivo a la hora de presentarte al Santapau.
Creo que no es el momento. Ahora no. Sé lo que se supone en cuanto a dedicación y francamente, no es mi prioridad. Ya he competido otros años en diversos equipos y sé lo que supone. El listón está muy alto y si algún día participo, quiero tener posibilidades reales de ganar. En este momento, mis compromisos profesionales no me lo permiten. Además, la Copa del Mundo no te da de comer, no nos engañemos.

Supongo que no debió ser fácil comunicar tu renuncia al Mundial a miembros del jurado de la talla de Paco Torreblanca y Oriol Balaguer.
No, obviamente. Se sorprendieron. Pero al poco entendieron mi decisión y la respetaron.

¿Qué ha supuesto entonces en tu caso ganar un trofeo como el de Mejor Maestro Chocolatero?
Quería presentarme y ganar. Me gusta la tensión que conlleva la competición y el hecho de poder demostrar tu trabajo y cómo trabajas. Ha sido sobre todo una gratificación personal porque he recibido el apoyo de gente de dentro y fuera de la profesión, pero a las 8am de la mañana siguiente ya estaba trabajando como todos los días.

¿Ha sido un reto compartido entonces?
No, no. Me lo he trabajado mucho y en solitario. Sí es cierto que me he dejado aconsejar pero he intentado molestar lo menos posible a nadie para evitar suspicacias. Le he dedicado muchas horas; todas mis vacaciones e incluso me ha quitado el sueño.

Por curiosidad, ¿cuántas veces llegaste a erigir la figura de chocolate?
Unas tres o cuatro veces. No más. No sabes el riesgo que supone pensar que en el último momento se te puede caer o descomponerse en trozos. No sé lo que es y tampoco quiero pensarlo…

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