Por Fco. Javier Antoja. El prestigioso pastelero barcelonés Antonio Escribà Serra (Barcelona, 1931-2004) falleció a los 73 años a causa de una fuerte caída que tuvo mientras visitaba la casa-museo de Salvador Dalí con su mujer y su nieto el 6 de septiembre de 2004. Antoni Escribà era el nieto del fundador de la legendaria pastelería del número 546 de la Gran Vía, que en 1906 abrió por primera vez las puertas, coincidiendo con el nacimiento de Montagud Editores, con la que publicó su libro “Felices Pascuas en Chocolate” en el año 1967 y colaboró activamente en las publicaciones Molinería y Panadería” y “La Confitería Española (ahora fusionadas en PastryRevolution).

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Antonio Escribà, regentaba las panaderías-pastelerías “Escribà”, unas de las más prestigiosas de Barcelona, en la Gran Vía y La Rambla, Cristian Escribà, su hijo y que junto con sus dos hermanos, Jordi y Joan, regentan además de las dos pastelerías un restaurante, el “Xiringuito Escribà” en la playa del Bogatell, explicó que hacía más de diez años que su padre estaba retirado, aunque “no paraba de trabajar, y en sus últimos días se dedicaba a pintar, que era su gran pasión”. Antonio Escribà se había casado con Jocelyne Tholoniat, hija del pastelero francés más famoso del momento, a la que conoció durante sus estancias de aprendizaje en París.

Foto: www.mtvo-bcn.blogspot.com.es

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Antonio Escribà, que fue apodado “El “mago del chocolate” pertenecía a la tercera generación de una familia de panaderos y pasteleros, entró en este negocio “casi por obligación”, tras la muerte de sus hermanas, pero su verdadera vocación era el arte, especialmente la escultura y la pintura. Por este motivo, vertió su pasión inicial por la escultura en la pastelería y las piezas artísticas realizadas en masa de pan. “Era un pastelero completo, que lo tocaba todo”, recuerda su hijo. El célebre confitero pintaba cada año a mano cerca de 1.500 huevos de Pascua, muchos de los cuales los regalaba a sus clientes predilectos y amigos. Sus libros, conferencias,  demostraciones, participación en concursos y exposiciones, amén de sus intervenciones televisivas, le hicieron muy popular, querido y admirado. Sus espectaculares montajes para eventos especiales y las grandes piezas de chocolate de sus escaparates atrajeron siempre una gran atención.

Escribà, además, contaba con innumerables reconocimientos nacionales y extranjeros. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, le entregó el 19 de mayo del mismo año de su fallecimiento la Medalla de Oro en un acto celebrado en el Salón de Ciento del consistorio al que asistió, entre otras personalidades, el entonces presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall.En 2014 Escribà abrió un nuevo espacio de pastelería-cafetería en el centro comercial más lujoso de Barcelona, l´Illa.

Más información: http://www.escriba.es/

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