¡Que no se nos olvide! Tenemos la inmensa fortuna de poder ser coetáneos del mejor cocinero de postres de la historia de la gastronomía. Porque un genio no tiene que ser inaccesible y extravagante. Su manera de ser, su amabilidad y su generosidad hacen que la persona se convierta en mito.  Hace 15 años que conozco a Jordi y su contribución al mundo de la cocina dulce (y también salada, aplicando técnicas pasteleras en los platos de su hermano Joan) ha sido, es y seguirá siendo abrumadora. Y si a todo eso, le sumamos su “normalidad”, imagínense. Porque, a día de hoy, la normalidad empieza a convertirse en anormal.

Fuente de la imagen: elpais.com

Un café con Jordi en la terraza de El Celler de Can Roca (Girona, 3 estrellas Michelin). Apenas 20 minutos para comprobar que su pozo de la genialidad no tiene fondo. Mientras Jack –Jack Rusell y mascota de Joan Roca– nos observaba desde su jardín (Joan y Anna Payet viven sobre el restaurante) supe que dos años dándolo todo para publicar en Anarkia, la obra antológica de la cocina dulce de El Celler de Can Roca, no le habían agotado. “Te dije que iba a tenerte sólo 2 postres nuevos, pero no. Son más”, me comenta con esa sonrisa pícara. Ésta sale a relucir cuando algo que le emociona va a ser visto por alguien por primera vez. Son los postres que podrá disfrutar en estas páginas.

 

¿Qué se puede esperar de Jordi Roca?

Jordi Roca es uno de los máximos exponentes de la vanguardia y del buen humor. ¿Qué se puede esperar de alguien que cuando contaba sólo 19 años se marca un postre de esos que pasan a la historia de la cocina? Ese “Viaje a La Habana” fue mucho más que un trayecto de ida y vuelta. Se trataba del despegue en una nave espacial que recorrería todas las partidas de la cocina del mejor restaurante del mundo. Sin barreras. Sin miedos. Jordi Roca ha sido capaz de abrir caminos nuevos, jamás antes explorados. Su cabeza no para. Su mirada analítica, a la par que cristalina, hace que uno perciba que algo se está gestando en su interior. Jordi Roca se siente más feliz que nunca e, impepinablemente, eso desemboca en una creatividad desbordante. Jordi es un unplugged de guitarra eléctrica en el Palau de la Música. Un tío que es capaz de hacerse un molde en 3D de su nariz para replicarla a modo de helado… ese tío no está bien. Jordi, maifriend, no pares nunca. La vanguardia, el “pasen y desfasen”, el buen humor y el despelote te necesitamos como agua de mayo.

Tras “Anarkia”, la antología de postres de Jordi Roca, el postrero publica las novedades de su cocina dulce en el último número de la publicación para amantes de la pastelería, la panadería y la cocina dulce de Montagud Editores. Reserva tu ejemplar a través de este enlace.

 

Por Jãvi Antoja.

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